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Objetivos de la Alianza


El mundo globalizado actual ha dado lugar a una profusión cada vez mayor de contactos entre las diversas culturas y civilizaciones. Sin embargo, en ocasiones la mayor diversidad de nuestras sociedades es percibida más como una amenaza que como una oportunidad. Gestionar la convivencia entre culturas, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, va a ser un reto de primer orden en la agenda internacional para las próximas décadas

Con ese objetivo nació la Alianza de Civilizaciones. La iniciativa fue presentada por el Presidente del Gobierno de España en septiembre de 2004, durante el 59º Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Con posterioridad, el Primer Ministro de Turquía se adhirió a la iniciativa como copatrocinador. Asumida formalmente por el Secretario General de Naciones Unidas el 14 de julio de 2005, la Alianza es, desde entonces, una iniciativa del Secretario General.

La iniciativa ha recibido el respaldo unánime de los Estados miembros de las Naciones Unidas, tal como se recoge en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005. De este modo, la Alianza de Civilizaciones se inserta en la apuesta del Gobierno de España por el multilateralismo eficaz y el reforzamiento del papel que deben jugar las Naciones Unidas en el mundo actual.

En poco tiempo, la Alianza se ha consolidado como un instrumento útil para intentar corregir las recíprocas percepciones negativas que parecen existir entre el mundo occidental y el mundo árabe-islámico, ambiente éste que ha sido explotado y exacerbado por los extremistas de todas las sociedades. Por eso existía la necesidad de formar una coalición amplia que contrarrestase la tendencia hacia el extremismo y que evitase un deterioro mayor de las relaciones entre las sociedades. Los Gobiernos tienen el deber de no permanecer inactivos presenciando cómo la brecha se hace más profunda. Es necesario resaltar los valores compartidos y construir sobre esa base líneas de acción comunes en una serie de ámbitos de actuación política.

La Alianza de Civilizaciones pretende crear un espacio político global que sirva para luchar contra la falta de entendimiento mutuo y de comunicación

Las causas que subyacen bajo esta creciente incomprensión se nutren de varios tipos de fenómenos:

  • El agravamiento de situaciones económicas y políticas manifiestamente injustas.
  • La falta de entendimiento mutuo, uno de cuyos reflejos más claros y recientes fue la crisis de las caricaturas.
  • La capacidad de multiplicación de ambos fenómenos que tienen determinados gobiernos y, sobre todo, ciertos grupos extremistas que tratan así de justificar acciones violentas.

Ahora bien, la Alianza de Civilizaciones no quiere quedar circunscrita a una determinada cuestión. Es una iniciativa del Secretario General de Naciones Unidas y por lo tanto tiene una vocación multipolar y global. Como tarea compartida, aspira a que todas las civilizaciones participen en esta empresa. Sobre esta base, el objetivo debe ser hallar líneas de acción común para:

  • reforzar la comprensión mutua entre las diferentes civilizaciones
  • intentar contrarrestar la influencia de aquellos elementos que promueven la intolerancia
  • recomendar medidas prácticas que ayuden a disminuir los riesgos que para la estabilidad mundial derivan de estas tendencias extremistas
  • promover la idea de que la seguridad es indivisible y la cooperación global indispensable para la seguridad, la estabilidad y el desarrollo.

El sentido de la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones no es enteramente nuevo. El Proceso Euromediterráneo de Barcelona, en el marco de la Unión Europea, constituye un primer y exitoso ejemplo de puesta en práctica de los principios que inspiran la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones.

La Alianza de Civilizaciones lo que ha hecho es trasladar este ejercicio de reflexión y de diseño de acciones prácticas a un foro de ámbito universal y dotado de un mandato y una legitimidad insustituibles para afrontar estas cuestiones: la Organización de las Naciones Unidas. Hasta el lanzamiento de la iniciativa el tema había sido abordado con un enfoque más bien teórico. Estos esfuerzos han sido valiosos y hay que seguir trabajando sobre ellos, pero era necesario dar nuevos pasos orientados hacia la acción común. La Alianza de Civilizaciones quiere centrarse en la dimensión política, facilitando que se elaboren recomendaciones eminentemente prácticas que puedan ser asumidas por los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil en su conjunto. A diferencia de otras iniciativas anteriores, la Alianza de Civilizaciones persigue la formación de un amplio consenso internacional en torno a un proyecto de acciones concretas de naturaleza política.

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